Entrevista a Gordon Cooper: “…estoy convencido de que eran de origen extraterrestre”
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La figura del teniente coronel Gordon Cooper pasó a la historia por ser uno de los primeros astronautas de la NASA, la Agencia Espacial estadounidense, en orbitar alrededor de la tierra. Hace escasas fechas admitió públicamente haber tenido un par de encuentros importantes con ovnis.
Desde la constitución de la NASA en 1958 ha habido numerosos testimonios de pilotos y astronautas que afirman haber visto ovnis. Sin embargo, ninguno de ellos se ha mostrado tan abierto al respecto como el teniente coronel Gordon Cooper. Según cuenta, tuvo dos importantes encuentros con ovnis. El primero tuvo lugar en la base aérea de Neubiberg, en Alemania, en 1951: intercepto una flota de ovnis mientras pilotaba un reactor F-86. El segundo tuvo lugar seis años más tarde en la base aérea de Edwards, California, y fue mucho más espectacular: fotografió a un ovni que aterrizó en la citada base.
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¿Qué puedes decirnos sobre tu primer incidente con ovnis en Alemania?
Comenzó cuando un vigilante observó algo raro a través de sus binoculares: un grupo de objetos sobrevolando la base. Durante cerca de un día y medio una serie de objetos de gran tamaño estuvieron sobrevolando la base en dirección este-oeste. Decidimos enviar cazas para que observaran el fenómeno. Era difícil evaluar su tamaño, pero parecían platillos lenticulares y dobles.
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¿Intentaron interceptarlos?
Sí, pero no pudimos acercarnos lo suficiente. Eran mucho más rápidos que nuestros cazas y volaban mucho más alto. Se desplazaban a una velocidad supersónica, pero mi impresión a posteriori es que podían alcanzar esa velocidad siempre que querían.
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¿Le parece que podría tratarse de tecnología soviética o americana avanzada?
No lo creo en absoluto. Ahora estoy convencido de que eran de origen extraterrestre. Posteriormente descubrimos que los soviéticos no eran capaces de producir ningún artefacto con esas características de vuelo. Además, como esto ocurrió hace cincuenta años, si hubiera sido un arma secreta de nuestro ejército a estas alturas ya lo sabríamos.
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¿Podría describir su segundo incidente ovni en Edwards en 1957?
Yo era el director de proyectos de una serie de programas aéreos de pruebas que tuvieron lugar en el lecho del lago seco de Mojave, en Edwards. Estábamos haciendo aterrizajes de gran precisión en el lecho del lago. Una serie de fotógrafos de la Fuerza Aérea Estadounidense estaban grabando los aterrizajes con cámaras de video para su posterior análisis. Un día, los muchachos vinieron corriendo a mi oficina y me dijeron que un platillo volante acababa de pasar por encima de sus cabezas: había sacado tres patas y luego aterrizado en el lago seco a unos 50 metros de distancia. Cogieron las cámaras y se acercaron a él para filmarlo. Cuando estuvieron muy cerca de la nave se elevó, las patas de aterrizaje desaparecieron, se ladeó y salió disparado a gran velocidad.
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¿Y entonces que ocurrió?
Hice revelar la película inmediatamente. Luego revisé la forma de presentación oficial del incidente. A medida que hacía llamadas me iban remitiendo a puestos superiores hasta que llegué al coronel. Me pidió que metiera los negativos en una bolsa de mensajería y los enviara al Pentágono. También me ordenó que no sacara copias. Ésa fue la última vez que lo vi.
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¿Además de la película quedaron pruebas de algún otro testimonio?
Ninguno del aterrizaje y según mi información los fotógrafos no sufrieron ningún efecto nocivo ocasionado por la exposición a la nave cuando despegó.
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LA CARTA DEL ASTRONAUTA
Gordon Cooper
“Estimado embajador: deseo comunicarle mi punto de vista sobre los visitantes extraterrestres, popularmente denominados ‘ovnis’. Creo que esos vehículos y tripulaciones visitan nuestro planeta desde otros mundos de tecnología más avanzada que la nuestra. Es necesario que tengamos un programa coordinado de primer nivel para recopilar y analizar científicamente datos de toda la Tierra sobre cualquier tipo de encuentro y determinemos cuál es el mejor método para comunicarnos con estos visitantes.
”Posiblemente debamos demostrarles primero que hemos aprendido a resolver nuestros problemas por medios pacíficos antes de ser aceptados como miembros calificados del equipo universal. Esta aceptación implicaría tremendas posibilidades para el avance mundial en todas las áreas. No soy investigador de ovnis y aún no he tenido el privilegio de volar uno, pero estoy calificado para hablar sobre ellos, ya que he llegado a la periferia de las vastedades por las que viajan.
”Ya en 1951 tuve la oportunidad de observar durante dos días muchos vuelos de esos objetos, de diferentes tamaños, en formación de cazas, del este hacia el oeste de Europa. Y se hallaban a mayor altitud que la que podían alcanzar nuestros aviones en aquella época.
”Sé que algunos astronautas se muestran reacios a discutir el tema a causa del gran número de personas que han vendido historias inventadas o que han abusado de sus nombres falsificando documentos, pero igualmente muchos de nosotros creemos en los ovnis porque hemos tenido la oportunidad de verlos en tierra o en vuelo.
”Si la ONU está de acuerdo en seguir este proyecto y brindarle credibilidad con su apoyo, quizá sean muchas más las personas bien calificadas que den un paso adelante y contribuyan con ayuda e información.
“L. Gordon Cooper, coronel de la Fuerza Aérea y astronauta.”
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Cooper puso a Sheldon ante Deke Slayton, también astronauta del programa Apolo, quien le narró “una experiencia con ovnis que envolvieron mi avión en una fuerte red de luz y luego desaparecieron a una velocidad imposible para el instrumental de los cazas a reacción de los años 60”.
Primera pregunta: ¿por qué Cooper y Slayton callaron durante tanto tiempo? Según Sheldon, “porque la Fuerza Aérea, el Pentágono y la CIA les prohibieron tocar el tema ovni”.
Segunda: ¿esa conspiración de silencio se conecta con las misteriosas muertes de los veintitrés científicos de la Marconi entre 1982 y 1988? “No sé, pero hay algo definitivamente raro en esas muertes”, asegura Sheldon.
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Muchas gracias.
Abrazo cósmico a todos.
Francisco Sosa.