ENTENDIENDO LO QUE ES LA REENCARNACIÓN
Por: Francisco Sosa Mandujano
Respondiendo a algunas interrogantes a mí artículo anterior les diré que tuve la dicha de ser invitado y acompañar a tres avistamientos programados con la debida anticipación en el desierto de Chilca (25 y 26 de marzo de 1989; 30 y 31 de marzo de 2009 y 30, 31 de marzo y 1 de abril de 2014) por tanto, testigo de la realidad del contacto. Habrá tiempo de hablar más sobre estos contactos y del contactado Sixto Paz Wells, hoy escribimos sobre la reencarnación, tema sumamente controversial.
Como a todos me habían enseñado sobre el Paraíso y el Infierno, estudiaba mi primaria en una escuela rural, recuerdo que para la Semana Santa, trajeron al pueblo a un sacerdote franciscano para los rezos, para las misas y las homilías, donde explicaba los textos bíblicos y daba orientación a los feligreses. Los profesores nos llevaron a todos los alumnos de mi escuela y de otras escuelas a la misa. Cuando llegó el momento de la homilía, me impresionó el discurso del joven sacerdote español, de muy buena dicción, fuerte, clara, y seguro de lo que decía, nunca había escuchado una “linda” alocución religiosa convincente. Trató el tema del pecado: Lo que se me quedó grabado fue lo que dijo que el Paraíso e Infierno eran eternos, después de argumentarlo largamente aseguraba que siendo buenos iríamos al Cielo y gozaríamos del Paraíso eternamente, así como que siendo pecadores iríamos al Infierno, donde el fuego es también eterno, como Dios nos amaba tanto serían tan solo 144000 los que se salvarían, por tanto deberíamos hacer méritos desde ahora, así está escrito en la Santa Biblia –dijo-.
Pobre de mí, un niño de 9 años escuchaba con mucha atención lo que se afirmaba, cuando terminó, salí de la iglesia y fijé mi mirada a lo que consideraba Cielo, y pensé inocentemente que me gustaría ser uno de esos 144000 ¿Pero cómo? Suponiendo que podría vivir 100 años siendo pecador o persona mala, por eso iría al infierno eternamente, en esa inocencia no me parecía lógico ni justo, Dios no es injusto, me decía a mi mismo ¿Cómo puede enviarme al infierno eternamente por 100 años de pecado?, algo estaba mal, aquel tiempo no entendía más.
Los años, la vorágine de la vida se encargaron de hacerme olvidar, crecí ignorante de lo espiritual, hasta que en la década de los 70 buscaba afanosamente respuestas sin encontrarla. Sí, buscaba respuestas, de tanto buscar hallé en el grupo de contacto, al mismo tiempo que se me presentaron muchas más interrogantes.
Escuché a los instructores decir que habíamos estado en la época del Maestro Jesús, como era tímido, solo dentro de mí me reía, y hablaba conmigo mismo. Que esto estaba interesante, pero dos mil años me parecían muy lejano, mi mente no estaba capacitado para entender. Habrán estado ellos –fue mi respuesta- Una persona como yo, con tantos defectos, una persona totalmente imperfecta e ignorante de lo espiritual no creo que haya podido estar en esa época, mi lógica me decía que si por causalidad hubiese estado junto al Maestro, ahora sería una persona muy superada y no el adefesio que era. Después de un tiempo los instructores dijeron que de seguro también hemos estado en la época de la Atlántida, hace unos 12000 años atrás, esto rebasó al entendimiento que estaba logrando. ¿Cómo era posible esto? ¿Será así? Me preguntaba.
Esto empezó a inquietarme más porque los Guías Extraterrestres en sus mensajes señalaban que: “…en las vidas pasadas, se les reflejó, se les mostró o se instruyó…” “…pues tendrán conciencia de todos las vidas pasadas, en especial la vida en que nos conocieron (30-7-1979)” “…Tienen que quedarse los que verdaderamente sienten el haberse comprometido en vidas pasadas llevar adelante la Misión (11-3-1980)”
De tanto pensar, mi conclusión fue: Si existen vidas pasadas es porque la reencarnación entonces es real, y si es real ¿Por qué las religiones lo niegan? ¿Por qué no se enseña esto? Preguntas que no demoró mucho en tener respuesta. En 1980 cuando me integré al grupo, habían personas que tenían 6, 5, etc. años en el grupo, cuando llegó el momento de llevar a cabo el viaje más ambicioso del grupo en agosto de 1981. (Sillarhuasi en el Cusco, y a Huarochirí de regreso; y en el encuentro con los tres Maestros de la caverna: en Marcahuasi, Ica y Huarochirí de nuevo). Firmemente creí que esas personas que tenían tiempo trabajando estaban preparados y serían de la partida, jamás pensé que estaría considerado, asistí a este viaje pensando ser solo testigo aunque sea de lejos de este gran acontecimiento. Estando el grupo en Huarochirí (Lima-Perú) Sixto Paz Wells canalizó el siguiente mensaje “…En este lugar estáis a punto de descorrer un velo que os estaba impidiendo el recordar cómo fue que vinisteis a la Misión, el despertar final de cada cual, el velo interno se descorrerá finalmente y tendréis conciencia de vuestras últimas vidas…” (Sampiac, 6-8-1981).
Llegado el momento la experiencia tuvo lugar, pude ver en mi pantalla mental totalmente consciente algunas de mis vidas pasadas, en ese momento la experiencia me arrancó llanto y dolor; desesperación y angustia, mucho más tarde entendimiento y felicidad. Todo esto, está escrito con todo lujo de detalles y con imágenes en mi primer libro “En el Paititi guiados por los Extraterrestres” que lo pueden adquirir en libro digital a través de mi página web: www.sosam.com
Ahora, para mí la reencarnación no es solamente teoría, es real, he podido saber por esa experiencia quién he sido, y que me sirve para saber quién puedo ser. Claro que me cuesta, no es fácil reconocer que mis actuales condiciones de vida obedecen a deudas o méritos de mis vidas pasadas, es parte del proceso de autoconocimiento.
Sixto explica sobre la reencarnación así: Así como nosotros (los terrestres) no enviamos a nuestros hijos un solo año a la escuela, sino que los remitimos año tras año, para ampliar su aprendizaje, y a la vez para que incorpore cosas nuevas; la Divinidad, sabiendo que el ser no logra realizarse en una sola existencia física, le otorga tantas existencias, como le sean necesarias para pasar al plano inmediato superior.
El ser humano es como un actor de una obra teatral. Cada actuación le lleva a asumir un diferente personaje que enriquece su capacidad histriónica. Pero terminada la obra, el actor deja de lado el personaje, se quita el vestuario, el maquillaje, deja atrás la escenografía y sale a la calle como individuo que es. En el gran teatro del mundo, nos encontramos permanentemente variando personajes, que nos permitan con el tiempo llegar a estelarizar las obras. Nunca hemos sido mejores de lo que ahora somos y también somos el resultado de nuestras experiencias pasadas. La reencarnación, es entonces la explicación del porqué de la oportunidad o situación que nos toca vivir. Pero obviamente algún mérito habremos conseguido como para estar ahora conscientes de la responsabilidad de saber y de actuar, preparándonos cada día más para cuando seamos requeridos a plenitud. Dios nos bendiga a todos. CONTINUARÁ…